Publicat: 22/09/2015

Resumen de la intervención de Diana Morant en la inauguración del XXVI Congreso de Estudios de Telecomunicación celebrada el 21 de septiembre del 2015 en el Campus de Gandia de la Universitat Politècnica de València


Los representantes políticos suelen iniciar intervenciones como esta con el típico “es un orgullo para mí inaugurar el congreso…”, pero, en este caso, mis palabras superan la fórmula y nacen desde el sentimiento.

Soy una de vosotros, ingeniera de Telecomunicaciones, licenciada por la Universitat Politècnica de Valencia (estoy en mi casa) y ahora, alcaldesa de mi ciudad desde el pasado mes de mayo. Por todo esto y sin duda, es un honor y una gran satisfacción para mí daros la bienvenida a Gandia e inaugurar el XXVI congreso de estudios de telecomunicación.

Me dirijo a todos vosotros y vosotras, estudiantes, docentes y profesionales procedentes de todos los puntos de España. Pero permitidme dedicar mi intervención especialmente a 13 personas: Sara, Magdalena, Margarita, Andrea, Mónica, Melody, Sara, Raquel, Carlota, Olivia, Aurora, Ana y Patricia (espero no dejarme a ninguna…) las trece mujeres inscritas en este Congreso, que no conforman ni un 25% del total de los participantes.

¿Y por qué? Veréis, durante esta semana vais a tratar muchos y muy interesantes temas relacionados con el sector de la Telecomunicación. Y quizás entre ellos se encuentre uno al que yo personalmente, y también esta institución, la UPV, somos muy sensibles: la brecha de género en la educación. Según los últimos datos del Ministerio de Educación, las mujeres son mayoría en las universidades españolas, pero sólo representan el 25% de los estudiantes de la rama de Ingeniería y Arquitectura.

¿Por qué las mujeres no estudian carreras técnicas? Diferentes investigaciones sostienen que un arraigo de viejos estereotipos, expectativas de los padres, falta de referentes femeninos, desconfianza hacia las matemáticas y una utilidad social poco visible de las carreras técnicas, llevan a las universitarias a optar mayoritariamente por las disciplinas sanitarias, las Humanidades o las Ciencias Sociales y Jurídicas.

Para combatir esos prejuicios, esta universidad, la Universitat Politècnica de València, ha puesto en marcha un curioso e interesante programa llamado Valentina (en homenaje a Valentina Tereshkova, la primera mujer en viajar al espacio) que os aconsejo que consultéis. Y también la UPV ha creado la Unidad de Igualdad, para impulsar la igualdad  de oportunidades efectiva entre hombres y mujeres en el ámbito de la Educación Superior.

Así mismo y en esta línea, este Campus celebró la jornada Científicas Invisibles, con el objetivo de hacer visible el papel de las mujeres en la ciencia y la investigación a lo largo de la historia y ofrecerlas como referentes para las futuras investigadoras.

Como he comentado, la ausencia de referentes femeninos visibles es una de las razones por las que las chicas no se sienten atraídas por estudios técnicos. Y otra, como también he citado, es que muchas personas no le encuentran aplicación social. Y no es así. Lo que hacéis o hacemos los ingenieros ayuda a mejorar ciertas cosas y revierte en la sociedad y en el individuo.

XXVI Congreso de Estudiantes en Telecomunicación
XXVI Congreso de Estudios en Telecomunicación

Supongo que ninguno de vosotros y vosotras iniciasteis estos estudios pensando en dedicaros a la política, ¿verdad? Pues, como alcaldesa-ingeniera, yo también tengo un referente: Pilar Careaga, la primera mujer maquinista de tren, que fue alcaldesa de Bilbao.

Durante estos últimos años, muchas personas me han preguntado: ¿Qué hace una ingeniera metida en política?Y la verdad es que yo a veces tampoco me siento identificada con algunos de mis colegas y me encuentro como pulpo en un garaje cuando escucho los discursos grandilocuentes de muchos altos cargos. Quizás la oratoria no sea mi especial virtud y no es lo mío construir eufemismos ya antológicos como “movilidad exterior” (por exilio forzoso juvenil) o “reformas estructurales” (por recortes).

Desde siempre, prefiero decir las cosas por su nombre y no dispongo de especial soltura en el uso de adjetivos que sirven para maquillar la realidad; prefiero hablar claro y usar frases sencillas y fácilmente comprensibles: sujeto, verbo y predicado.

En cambio, en lo relativo al fondo, creo que los ingenieros sí podemos aportar una mirada diferente a la política. Decía Groucho Marx que “la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después remedios equivocados”. De ser así, no sería un oficio apropiado para ingenieros. Los ingenieros, de una forma similar a los políticos, tienen la misión de encontrar soluciones a los problemas que afectan a la actividad cotidiana de la sociedad. Y para poder transformar la realidad, primero hay que conocerla y mirarla desde una mente limpia, sin conclusiones tomadas de antemano, como sí sucede muchas veces en el ejercicio de la política.

Un ingeniero ha de partir de los conocimientos exactos de los procesos para adoptar decisiones que mejoren cualquier sistema. En este caso, mi sistema es mi ciudad.

Entre nuestras tantas características, dicen que los ingenieros somos analíticos y nos movemos por diagramas de bloques, una representación gráfica del funcionamiento interno de un sistema. Cuando un aparato electrónico tiene un problema, si no eres del gremio, lo abres, observas sus tripas, y no ves más que una maraña de componentes y cables inconexos. En cambio, un ingenieros ve diferentes bloques unidos por distintas entradas y salidas que organizan un proceso. Con esta mentalidad, se pueden abordar también- por qué no- cuestiones tan relevantes como el paro o la crisis.

Aunque la vida es mucho más que una serie de inputs y outputs,  considero que en política es positivo este punto de vista proactivo y especialmente ahora, que la gente, cansada de tragar humo, exige soluciones y eficacia. Para eso estáis también vosotros y vosotras e iniciativas como este congreso organizado por el Consejo Estatal de Telecomunicación (CEET). Un foro de debate y de análisis actual del sector, así como de diagnóstico y propuestas de tratamiento de problemas u obstáculos que, hoy por hoy, todavía le afectan.

Sin más, como alcaldesa, me pongo a vuestra disposición para lo que podáis necesitar, y como colega ingeniera vuestra, os digo que si mi agenda me lo permitiese, me quedaría aquí con vosotros a disfrutar de este congreso. Y desde una envidia sana por lo que vais a compartir aquí, os deseo una feliz estancia en Gandia y que el congreso os sea provechoso.

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